El pasado Viernes de Dolores, 27 de marzo, varias decenas de niños de todas las edades participaron en un taller de huevos pintados organizado por el Área de Turismo del Ayuntamiento de Fuente Palmera.
La tradición de pintar huevos en estas fechas se ha mantenido viva a lo largo de la historia, siendo trasmitida principalmente por madres y abuelas a los pequeños en cada casa; por lo general, se trata de una actividad de carácter privado pero, en los últimos años, se está recuperando de manera colectiva a través de su realización en talleres y concursos.
Hasta hace pocas décadas, los huevos eran pintados con tintes elaborados a partir de sustancias naturales; entre estas destacan los polvos de calderero, con los que se preparaban tonalidades rojas, las más buscadas para decorar.


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